viernes, julio 02, 2010

Dieciséis dividido dos

(imagen de acá, vía)

Pasa tan rápido el mundial que uno tiene media complicación en la vida y ya tiene que abandonar sus ideas de cronicar 50+ de los 64 partidos. Pero resistimos como podemos, así que los octavos van completos, uno por uno, a la velocidad de la conciencia.

Corea jugó mucho mejor que Uruguay y lo tuvo en un arco la mayor parte del partido, pero no tiene arriba el talento que los uruguayos sí. Por eso mientras Suárez transformó dos chances que no parecían muy claras en dos goles (una gracias al arquero rival, pero también por su inteligencia para posicionarse en el sector vacío del área donde la pelota terminó cayendo), Corea necesitó de 90 minutos de presión con la pelota para forzar uno, gracias a la estupidez de Lugano que ni dejó que su arquero Muslera saltara para llegar son sus manos antes que la cabeza del coreano Lee, ni fue a cabecear él, prefiriendo en cambio meterse en el medio de ambos e intentar chocar a Lee para desestabilizarlo. Por sucio, el desenlace de la jugada fue merecido.

Igual hay razones para alegrarse por el triunfo uruguayo. Una es la disputa por las plazas de Sudamérica para futuros mundiales, que injustamente quieren reducir. Que la CONMEBOL haya metido cuatro representantes de cinco en cuartos de final y el quinto en octavos es un argumento casi irrebatible contra esa idea, a menos que la FIFA sea muy caradura y Leoz y Grondona muy malos defensores de su Confederación. El otro motivo es que, de los cuatro equipos que vienen por ese lado de la llave, creo que Uruguay es el que más fuerza puede hacerle a la amargura marketinera de Brasil en una potencial semifinal. Siempre salen partidazos entre ellos, aunque en general los gana Brasil. Pero un Brasil - Corea o Brasil - Ghana tiene un solo desenlace posible directamente, ya lo vimos en el mundial anterior. Las dos estrellas de arriba, ahora mejor acompañadas por Cavani o Lodeiro a diferencia del embolante día del debut, algo pueden inventar, y luego habría que esperar que la garra charrúa no vuelva a ser un bleuff, como cada vez que en los mundiales anteriores se la usó como sinónimo de "jugar horrible y esperar el milagro". Al menos en este mundial las estrellas juegan, no como en otros, donde había que esperar a estar perdiendo 3-0 el último partido con Senegal para que entraran Forlán y el Chengue Morales.

Ghana - Estados Unidos, como imaginamos, estuvo muy bueno, igual que la mayoría de los octavos. El ganador acá fue justo: Estados Unidos tuvo la posibilidad de ir a buscar el triunfo después del empate, pero no lo intentó, y el gigante Gyan los hizo pagar con un golazo en tiempo suplementario. A primera vista pareció más espectacular la definición que la maniobra, pero fue al revés: le pegó fuerte y al medio del arco, y Howard casi la saca, pero la forma en que aguantó el empujón de atrás, se mantuvo de pie, controló la pelota y sacó el zurdazo fue increíble.

Alemania demostró que sigue siendo el mejor equipo del mundial, aunque con semejante cuadro potencial (Inglaterra - Argentina - España - Brasil) pueda perder y ser injustamente olvidado. El gol no cobrado a Lampard fue un error grosero, sí, pero la prensa inglesa tiene razón: Inglaterra jugó bien entre el gol del descuento y el gol anulado, es decir un gran total de 54 segundos. No se le puede echar la culpa al árbitro.

El resto del partido fue ampliamente superado, y mereció perder por la distancia que perdió. No sólo le faltó juego colectivo y mostró una alarmante falta de movilidad con y sin la pelota, sino que ni siquiera se defendió bien. El sobrevalorado y extremadamente antipático Terry quedó pagando en todos los contraataques, lento para volver como está por su edad pero con un ego tan grande que le hace querer ser el héroe del equipo yendo a buscar el empate a 40 minutos del final pese a que no tiene mucho que aportar arriba a menos que se quede de 9 esperando centros. El fútbol inglés va a tener que hacer una seria revisión de su desarrollo de largo plazo: enseñarle a los jugadores nacionales a correr, meter y pegarle fuerte les va a seguir trayendo fracasos. Necesitan la técnica que a españoles o alemanes les sobra. Ahí son todos buenos. De los alemanes, de hecho, el que más destaca la prensa (Podolski) es el que menos me impresiona de todos. Es una pena que dos de los mejores equipos del mundial tengan que eliminarse en cuartos.

Yo festejé los 4 goles: se los merecían ambos.

Argentina, el rival de cuartos, jugó su peor partido del mundial. Igual que Uruguay, ganó por la contundencia de sus delanteros y un error defensivo grosero del rival, más un bonus del árbitro en el gol que cambió el partido. Hasta ahí, México era mucho mejor. Sin embargo, pese a que deseaba el triunfo, no estuve ni cerca del nivel de nervios del cruce entre las mismas selecciones cuatro años antes. La calidad individual de este equipo es superior a la de aquél, y México atrás es mucho menos sólido. El resultado era esperable, pero el juego creo que da para preocuparse bastante.

La selección renunció a tener la pelota, y no fue el ingreso de Verón el que lo solucionó (al contrario) sino recién el de Pastore en los últimos 5' por la lesión de Maxi. A esto hay que sumarle esta para mí puta costumbre de armar una línea de 4 con cuatro centrales, y el equipo se queda completamente sin salida. Considerando que no va a haber cambios para el partido con Alemania, sospecho que Argentina va a jugar a esperarlo y salir de contra, pues es muy probable que no le quede otra. Lucho González, Cambiasso y Riquelme, por más bien que haya estado no convocar a este último, no van a estar esta vez para controlar el tiempo del partido exitosamente como en el primer tiempo y medio del cruce de cuartos del 2006, hasta que Odonkor entró y empezó a volverlo loco a Sorín y el equipo terminó metido atrás pidiendo la hora. Imagino un partido más similar a esos 30 minutos finales, que no estuvieron buenos para la salud cardíaca de quien hinchaba por Argentina, pero que, ojo, también dieron lugar a un par de contras que podrían haber terminado en 2 a 0. Alemania es mucho mejor equipo, y parece inclusive mejor que en 2006, pero Argentina también tiene a los mejores delanteros del mundo en su mejor momento, cosa que en 2006 le faltaba.

El que me gustó mucho fue Holanda, ahora con la adición de Robben. En los primeros 3 partidos le había faltado explosión en los últimos metros: controlaba la pelota mejor que cualquier otro equipo en el torneo, pero en los últimos 30 metros le faltaba algo de punch, más allá de la pared que terminó en el golazo de Van Persie a los cameruneses: contra Dinamarca y Japón había hecho falta una importante dosis de suerte para abrir el marcador. Robben tiene sus defectos: es medio morfón y a veces obliga al equipo a jugar para él en vez de viceversa, pero ¿quién puede discutir con esos dos golazos que hizo (cuento el de Huntelaar empujándola en la línea contra Camerún como suyo)? Van Persie, acá, jugó para él: arrastró dos marcas hacia el costado con un pique como de quien busca el pase en cortada. Y los buenitos de los eslovacos lo siguieron, dejándole a Robben lugar para que hiciera la gran Messi: enganchar para adentro y clavar el zurdazo. La gran Messi, pero mejorada con respecto a lo que viene haciendo el pibe argentino en este mundial: le pegó al primer palo en vez de al segundo, agregándole un toque de imprevisibilidad que al rosarino en sus muchas chances de gol le ha faltado.

El primer tiempo fue sumamente tranquilo para los naranjas y quizás medio aburrido para el espectador neutral, aunque a mí me encanta verlos tocando. El segundo, en cambio, fue bárbaro: inclusive Holanda tuvo un bache de cinco-diez minutos en el que Eslovaquia pudo empatarlo tres veces. Lo terminó liquidando, con justicia, Cerveza Sneijder, y decorando con un penal en tiempo de descuento Vittek.

El mayor problema que tuvo Holanda fue la necesidad de poner o a Van Persie o a Kuyt por la izquierda del ataque, debido a la ausencia de Van der Vaart. Ninguno de los dos se siente cómodo en esa posición, y quizás por eso fueron cambiando de lugar: se la bancó un rato ahí cada uno. Para el próximo partido, con la vuelta del Rafa (espero que por el trabajador Kuyt y no por el diez veces más talentoso Van Persie, que tiene con qué romper la defensa brasileña en un segundo de magia) esto va a estar solucionado.

Menos mal que no hubo un batacazo, porque si no el camino de Brasil a la final iba a ser una joda (¡Chile - Eslovaquia - Ghana! Había grupos de primera ronda más difíciles que eso). Lo único que me perdí de los octavos fue el segundo tiempo de su partido con Chile, pero sintiendo que en realidad no me estaba perdiendo nada. Esos dos goles en 5 minutos iban a ser irremontables. Brasil tiene al mejor arquero del mundo y una defensa por ahora sin problemas. No jugó esta vez con Melo de doble 5, aunque entró Alves de doble 4, manteniendo las precauciones. Son el candidato número 1, en parte por la llave, en parte por la historia y en parte por la efectividad, pero futbolísticamente no entusiasman mucho más allá de que Nike diga que nos tiene que entusiasmar, y además estoy podrido de que ganen todo, así que no veo la hora de que un par de Holandeses decidan ser los Zidane y Henry del 2010 y los liquiden.

Queda lo del martes, y me acabo de dar cuenta de que sí me perdí partes de otro partido aparte del segundo tiempo de Brasil - Chile: las que me dormí durante Paraguay - Japón. Ganó Paraguay, ta bien, me alegro, pero no tengo mucho más que decir. El peor partido de los octavos, aunque me quejo de lleno porque en general fueron muy buenos. Pero Paraguay cayó muchísimo, sobre todo ofensivamente, tras dos primeros partidos en los que fue el mejor equipo y encontró formas de llegar al arco. Acá el mérito estuvo simplemente en que metieron, no se mandron cagadas y patearon bien los penales.

El cruce de cuartos, sí, promete más, porque cualquier partido que incluya a España en este mundial no puede ser malo. Deberían pasar de fase, pero el recuerdo del 98 debe estar vigente todavía, como lo está en mi memoria la carita de Pizzi tras perderse el gol de la victoria en el último minuto. Con Portugal les pasó lo mismo que aquella vez, que en casi todo este torneo salvo con Chile, y que casi siempre: se les metieron atrás. Y apostaron a la contra de Cristiano Ronaldo, que fue como jugarse al falta envido creyendo que se tiene 33 antes de notar que el 6 no era de oro sino de copas.

Sí, tuvo chances Portugal, y Casillas flaqueó más de una vez, pero que no le hayan podido hacer goles a nadie que no fuera Corea del Norte algo dice del equipo. España, en cambio, mereció más, pero la figura de la cancha fue Eduardo, el arquero portugués, hasta que el tiqui taca, como le dicen ellos, pudo más, abrió la defensa, y Villa (¿la figura del mundial?) el partido. Bah, no lo abrió un carajo: Portugal siguió como si nada, aguantando atrás y esperando que alguna variación espontánea de sus burradas sumada a la selección natural tarde o temprano transformaran su ordinario juego en un contraataque decente. En cien millones de años quizás ocurría, pero los partidos duran 90', así que se fueron a su casa, por amargos e indolentes. Ni siquiera estoy seguro de que les haya importado. El partido, de todas formas, fue muy entretenido, por España y por el siga siga de Baldassi.

Elizondo, tuviste suerte: te hiciste famoso vos, pero éste es mucho mejor.

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