sábado, junio 12, 2010

Francia 0 - Uruguay 0. Eutanasia.

Dos equipos que históricamente siempre me cayeron bien están haciendo todo lo posible por que les desee una pronta eliminación.

Del circo Francés imagino que se ha hablado lo suficiente (DT astrólogo y menos popular que Sarkozy, jugadores que no lo bancan, etc.), pero ¿y Uruguay? Ayer dieron una clase magistral de embole. Lo que no se puede decir es que no sean coherentes. Desde que tengo memoria que hacen lo mismo. Todos atrás y a rezarle a Forlán/Recoba/quien sea para que los salve en un rapto de inspiración que nunca llega, y cuya ausencia los condena a lo de siempre: tres partidos mediocres, uno o dos puntitos en el grupo, y de vuelta a casa.

Francia encima es su complemento ideal. Son prolijos y tienen algunos jugadores habilidosos, pero de ésos que carecen de la explosión necesaria para romper el cerco cuando se les meten atrás, y la consecuencia es que queda un equipo tocando y el otro mirándolo tocar muy tranquilo desde el área propia. Cada tanto, como no se les cae una idea, tiran un centro desesperado, que es fácilmente rechazado. Parecía el Arsenal inglés en sus peores días jugando contra un muro de ladrillos.

Me cagué de risa, en particular, cuando para intentar romper con esto, Domenech sacó a Anelka y lo puso a Henry, que está en el peor momento de su carrera y la temporada que viene la va a pasar en Qatar o la MLS. Ojo, lo de Anelka fue muy malo (logró neutralizar un par de claritas jugadas de gol como si fuera el mejor defensor uruguayo), pero hoy me parece que tiene muchas más chances de abrir un partido que Tity, lamentablemente.

Y no es que Uruguay tuviera mucho más. Cuando intentó cambiar el partido, su opción ofensiva fue... ¡Abreu! ¿Cuántos años tiene? ¿Qué le pasa a este mundial que siguen apareciendo jugadores reciclados de hace mil años? Cuauhtemoc Blanco, el Conejo Pérez, Abreu... en un momento me puse a pensar que el último cambio uruguayo sería el ingreso de Darío Silva.


A falta de golazos que compitieran con el de sudáfrica, Bacary Sagna le arrebató
rápido a Tshabalala el 1er puesto en el ranking de mejores peinados.

El comienzo del partido había sido prometedor, con un par de momentos de magia de Diaby y Gourcouff y las contras de Forlán del otro lado, pero eso fue todo. Uruguay que esperar esta vez -a diferencia de tantas otras- podía ser negocio, y lo hizo sin pasar sustos, aunque al costo de aburrirnos a todos.

En el medio, los dos Pereyras, repetía Niembro, fueron los que más corrieron de los 22 en cancha. A mí me hacen acordar a los
mediocampistas genéricos que suele traer Italia a los mundiales. Tan industriosos como indistinguibles, y que rara vez sorprenderán con alguna gran jugada. Fichas en un tablero. Pero suficientes para el empate que buscaron ayer.

Cuando Uruguay se quedó tontamente con 10 el trámite del partido cambió cuantitativa pero no cualitativamente. Francia le puso más voluntad, hizo un cambio ofensivo, pero mantuvo la falta de ideas. No hubiera estado mal que Henry clavara en el ángulo el último tiro libre, a ver si empezaba a despedirse a lo Zidane, pues la pelota parada era el único final atractivo verosímil dentro del guión de ese partido. Pudo haber sido un penal también, que el mismo Henry empezó a reclamar al grito de "¡mano!" hasta que recordó la forma en que clasificó a su selección al mundial, se le puso la cara roja de vergüenza y disimuló como pudo lo que iba a ser un reclamo airado. "¡Man... eh? Ah, no, no, "man, cómo me pica la cabeza", digo. Claro, para rascarme la levanté..."

Sospecho que México se puede recuperar en el grupo, y detrás de él debería clasificar uno de estos dos. Pero si van a seguir jugando así, en particular los uruguayos, que apelen a la eutanasia y se vayan tras dos partidos, que es lo que merecen. Muy simpáticos, mucha garra, muchos huevos, atractiva historia, vecinos, todo, pero,
como los paraguayos en el mundial pasado, me pudrieron

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