Argentina 4 - Corea 1. Firepower.
Argentina mejoró con respecto al buen debut contra Nigeria, corrigió problemas defensivos y definió mejor. Ofensivamente había sido una máquina y ayer lo fue también. Messi volvió a jugar muy bien, pero no se notó tanto porque no fue el único que produjo fútbol ofensivo de alto vuelo. Y creo que los acertados cambios tácticos tuvieron que ver con eso.
Tévez no tuvo que dedicarse tanto a colaborar en defensa por derecha para ayudar al desorientado Jonás, gracias a la presencia adicional de Maxi Rodríguez en ese sector. Carlitos se mudó a la izquierda en el arranque (aunque no estuvo ahí todo el partido, evidentemente tenía libertad para moverse por donde quisiera mucho más que contra Nigeria), y entre él y Di María hicieron desastres. El ex Central volvió loco al lateral derecho coreano con un desborde tras otro, y dejó el mejor lujo del partido: un caño improvisado en mitad de cancha con un toquecito de primera, de espaldas, que el coreano, ante la humillación, interrumpió con un foul.
El ingreso de Maxi Rodríguez fue tan positivo, y su despliegue tan generoso, que su influencia se sintió tanto en ataque como en defensa. Yo no estoy seguro de que Jonás haya jugado mejor. Lo sigo viendo perdido, teniendo que frenarse y tocar atrás todo el tiempo en vez de desbordar cuando pasa al ataque, y haciendo lo que puede en defensa, pero esto último no se notó porque nunca quedó 1 a 1 contra algún rival: lo tenía siempre a Maxi al lado cubriéndolo en forma escalonada.
El goleador del día fue el Pipita Higuaín, pero no jugó tan bien. No se verá en los compactos del partido, pero pifió en la resolución unas cuantas veces. Uno de los goles se lo encontró servido y en el otro hubo una desatención de un coreano que abandonó su marca y lo dejó cabecear comodísimo (además, el arquero la tendría que haber sacado). Pero no se le puede quitar mérito: el cabezazo del 4to gol fue tan bien pensado como ejecutado, y el gran desborde que metió por la derecha en el primer tiempo (que terminó con el arquero coreano volando para salvar un zurdazo de Di María) lució más que bien, demostrando que es un 9 muy versátil.
Los puntos negativos, si hay que buscarlos, siguen estando atrás. Demichelis le puso suspenso al partido cuando todo venía muy tranquilo y casi liquidado al regalarle un mano a mano a Lee, que definió bárbaro.

"Qué querés, no escucho una verga con estas vuvuzelas"
En general, no jugó del todo bien el central del Bayern Munich, y si a esto se suma 1) la lesión del mejor defensor del equipo (Samuel, reemplazado por Burdisso) y 2) que los problemas de Jonás jugando de 4 sólo parecen haber menguado gracias a la presencia de Maxi, quien no tiene la titularidad asegurada cuando vuelva Verón, hay motivos para pensar que equipos de más contundencia ofensiva pueden liquidarla si le encuentran la vuelta.
Pero el poder ofensivo es tan superlativo que esto no fue problema. Corea era el mejor rival del grupo, y no se caracteriza por ser indisciplinado en defensa, pero la selección hizo lo que quiso con ellos. A Messi lo tuvieron que, literalmente, taclear, para pararlo en una oportunidad.
Escuché crtícias, para mí sin sentido, diciendo que al equipo le falta "elaboración de juego", pues en realidad es un montón de delanteros y un montón de defensores, sin armado en mitad de cancha. Hubo una jugada que pasó desapercibida en su real dimensión ayer, que refuta esto.
En 2006, se elogiaba -acertadamente- que el equipo de Pekerman trataba bien la pelota y tenía esa famosa elaboración, con el gol de Cambiasso a Serbia tras 25 toques como ejemplo supremo. Pues bien: ayer casi hubo uno mejor a ése, con más toques todavía, dos minutos consecutivos de posesión, y un final lujoso: Tévez habilitando a Messi, éste enganchando para un lado y el otro y limpiando a tres coreanos en dos movimientos, y picándosela al arquero, apenas al lado del palo. Las repeticiones sólo dieron el final, pero si entraba era el gol del mundial.

Messi, una fracción de segundo antes de picarla.
El partido se terminó con un cambio perfecto de Maradona: lo sacó a Tévez y lo puso a Agüero. El primero ya había cansado a toda la defensa, el segundo entró para darles los golpes de knock out.

Messi, una fracción de segundo antes de picarla.
El partido se terminó con un cambio perfecto de Maradona: lo sacó a Tévez y lo puso a Agüero. El primero ya había cansado a toda la defensa, el segundo entró para darles los golpes de knock out.
No habían andado bien Messi y Agüero juntos en la selección hasta ahora, pero las circunstancias del partido esta vez eran otras. Argentina estaba ganando, no buscando entrarle a una defensa cerrada en un 0-0 en el Monumental. Entonces hubo espacios, y tener dos tipos tan rápidos, hábiles e inteligentes fue letal. Se combinaron para los dos goles de Higuaín, y pudieron haber hecho más. Parece una gran opción para cerrar partidos el Kun.
Notas clarinescas (me divierto haciendo esta boludez, disculpen): Romero 6; Jonás 5, Demichelis 4, Samuel - (Burdisso 6), Heinze 6.5, Maxi Rodríguez 7.5, Mascherano 7.5, Di María 7.5, Messi 8; Tévez 8 (Agüero 8), Higuaín 8.
Etiquetas: lo que queda del fútbol, mundiales

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