Por qué Bielsa es un capo (I) y por qué hinchar por Chile hoy
Bielsa es un tipo completamente antitelevisivo. Y cuando digo televisión, no me refiero al aparatito, sino al modo socialmente construido de sus mensajes. Su estilo para responder en conferencias de prensa, mirando al piso y pensando cada palabra como si escribiera, reflexionando en vez de tirar bombas, no es buena harina para la masa del sensacionalismo. Su alergia a los privilegios, su trato igualitario a los periodistas de medios grandes y chicos, no cae bien en las estrellitas. Sus valores -su ideología-, contrarios al exitismo reinante, opuestos a la inflación competitiva de egos en base a nadas consideradas importantísimas, antítesis del clima de época, va directamente contra las bases ideológicas de la sociedad misma.
Cuando en Chile, un país al que el pinochetismo lamentablemente le dejó como legado la exacerbación de buena parte de esos valores que él detesta, un terremoto sacó lo peor de todo eso a la superficie y todos lo tomaban como lo más natural del mundo, pidiendo represión y manifestando su odio de clase a los tipos que salían a agarrar lo que podían de los locales derrumbados, el tipo tuvo el talento de demolerlo todo en un par de frases:
“Cuando el actual Presidente ganó las elecciones, aquel día dijo que Chile era el mejor país del mundo... semejante mentira. Mentira para el 95% de los países del mundo, porque habrá 5 que pueden disputarse ser el mejor. Seguro que Chile no es y seguro que Argentina tampoco, para que no me acusen”, indicó el técnico.
Con una disposición extraña en él a referirse con juicios tajantes a otros temas que no sean el fútbol, el técnico también criticó el consumismo que se vive en nuestra sociedad. Y, desde esa perspectiva, llamó a no “satanizar” los saqueos y pillajes que se registraron en algunas localidades chilenas tras el terremoto del pasado 27 de febrero.
Admitió, incluso, que en ese contexto él también hubiese robado un televisor: “Si hubiera podido, me robaba el plasma. ¿Saben por qué yo me lo robaba? Porque yo estaba en Pinto Durán, había un televisor Sony, que no lo había pagado. Era de la federación, un regalo, y yo estaba preocupado por si se caía. Y no era ni mío. ¿Qué quiere decir eso? Que, haciendo la proyección, hubiera robado porque con todo lo que tengo materialmente, estaba preocupado por un televisor que no pagué. ¿Cómo un tipo medio, de a pie, como se dice aquí, no hubiera robado?”.
“Te dicen (en la publicidad) que sos un tarado por no tener un plasma y más cuando se va a jugar un Mundial”, aseguró.
Por eso, siguió, “cuando alguien dice ‘mirá, en vez de pagarlo en 100 cuotas, que es un robo, róbalo. Porque otro hizo el trabajo sucio, quebró la vidriera y sacó el candado’, la gente entra y lo saca, no porque sean malos, sino porque han sido empujados a esa cuestión. No podemos situarnos en una posición en que yo soy el bueno y todos los demás son los malos, sin que la crítica y el resentimiento nos ganen, porque yo soy el único que batalla, porque soy el único perfecto”.
“No hay que justificar ni satanizar. Hay que tomar conciencia de implementar un cambio. Hay que tener autocrítica para mejorar”
(fuente)
¿No les gustan estas cosas del Chile país? Bueno, a mí tampoco. Pero capaz que si un tipo como Marcelo lleva al Chile selección lejos en el mundial, algunos le den más bola a su inteligente palabra, y el exitismo por Chile selección quizás se coma algo del exitismo del Chile país. Y además juegan bien, che.
Es una pena que acá, sobre todo en su segundo ciclo -donde mejor jugó a la pelota- no se le hayan dado del todo las cosas al loco. Un hombre con ideas que van contra las de sus tiempos es considerado un loco, hasta que...

Etiquetas: El loco, lo que queda del fútbol

1 Comments:
Algunas ideas y links de este post surgieron de acá y acá.
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