viernes, abril 21, 2006

Teorema del Piojo López

"Dado un jugador mediocre que llega por distintas
circunstancias a la Selección, alterna buenas y malas, no demuestra nada
descollante, pero juega un Mundial, se genera una transformación de ese jugador
en un tipo con experiencia en Mundiales y automáticamente es convocado por todos
los técnicos subsiguientes."


Leído hace un ratito en la sección futbolística de un foro. El crédito es para Alejocanalla.

La pelota no se ve (Mónaco)

Hace 4 días que se está disputando ya el primer Master Series de polvo de ladrillo del año, el comienzo de la porción de la temporada tenística de la que más resultados suelen esperarse de parte de argentinos, sudamericanos e hispanoparlantes en general.

Nunca es demasiado fácil seguir los primeros días de estos torneos pues se desarrollan en días y horarios hábiles pero, promediando la semana, el paro de profesores en la Universidad de Buenos Aires me empezó a permitir ver casi todo. Antes de eso, sólo una repetición de Gaudio paseando al otrora sorpresivo semifinalista de Roland Garros Tim Henman me había servido para ver al gato con un poco más de nivel que en la gira de polvo sudamericana, pero no mucho más. Después de esto, el mismo Gaudio eliminó sufriendo al hoy muy difícil Chucho Acasuso y luego no tuvo problemas con un Di Mauro que ya estaba chocho de haberse metido en octavos.

Otros argentinos habían arrancado derechísimos el primer día, pero en seguida fueron cayendo. Acasuso con el Gato, Nalbandian en tercera ronda con Robredo, Chela con el Mosquito Ferrero... sólo quedaba Coria y los enormes problemas de saque con los que, lamentablemente para él, está aprendiendo a convivir más que a superarlos.

El recorrido que el santafesino se ha venido abriendo en este torneo ha estado bastante fuera de lo común, con tintes épicos en sus últimos dos partidos, aunque esa epicidad radique más en el esfuerzo que necesita para vencerse a sí mismo, a sus problemas de saque y a sus dudas que a sus rivales de turno. Del primer partido, cómodo 6-1 6-3 frente a Youhzny, no hay mucho para decir.Del seguno no podría decir mucho tampoco porque casi no lo vi, salvo por los primeros minutos antes de salir de casa, pero basta con esto: perdía 6-1 5-1. Y tuvo varios match points en contra, en tie break también. Y lo ganó, después de tener varios a favor también. Es posible que la inexperiencia del aún algo joven Mathieu haya influido, pues ya lo hemos visto con problemas para cerrar otros encuentros, pero no tengo forma de saberlo. A destacar en favor del no tan gran Willy, muchas veces criticado en éste y otros blogs de similares gustos tenísticos: estando match point a favor, corrigió un fallo arbitral que había dado afuera un tiro del francés e hizo darle marcha atrás al punto, o al menos eso me dijeron. Primero Roddick convirtiéndose de rebelde sin causa ni sentido yankee en un caballero inglés, ahora esto... ¿se estará humanizando para bien el circuito de ATP? Sea como sea, el argentino siguió su marcha y avanzó a octavos para enfrentarse con un jugador que no parece tener intnciones de adherirse a este proceso: el alemán Nicolas Kiefer.

Quizás el más antipático de todo el circuito arrancó regalándole el partido al argentino con un 0-4 inicial que luego se transformó en 1-5, con Coria sirviendo para set... lo cual hoy no se sabe si es tanta ventaja. Ahí empezaron las dudas, las dobles faltas y llegó el quiebre. Luego Kiefer siguió despertándose y pudo seguir manteniendo el saque, pasándole toda la presión al argentino, que volvió a perder el suyo y terminó viendo cómo su ventaja se le escapaba y se ponía 5-5. Pero ahí volvió a quebrar y vino a sacar por tercera vez para llevarse el parcial... y otra vez no pudo. Tie break. 5-5. Dos saques a favor para llevárseo. Y lo perdió 7-5. Otra vez volvía a tirar con su servicio lo que había construido con el resto de su juego. Y el segundo set pintaba para debacle y final trágico, con dos tempraneros breaks por parte del Alemán que lo dejaron 3-0, pero volvió a despertarse. Como si lo hiciera a propósito, como si no valiera ganar sin primero tener que levantárse del borde de un precipicio del que se estaba agarrando con una mano: ¡quebró 3 veces seguidas y se puso 5-3! Y vino a sacar para set nuevamente, por cuarta vez en el partido. Pero ya dice el dicho que no hay 3 sin 4 (?), y Kiefer volvió a quebrarlo y a frustrarle las chances. No se podía creer. Más altibajos, imposible. ¿Imposible? Pues no, al game siguiente Coria quebró y empató las cosas. Sin el saque no valía, parece.

Faltaba todavía el tercer set y las situaciones más bizarras aún estaban por venir. En el descanso entre parciales, mientras Coria buscaba potasio en una banana, Kiefer se escabulló tras bambalinas de la cancha dejando, cual adolescente que se va de juerga y le pega en la heladera un papelito a su madre para que lea "tuve que salir urgente, vuelvo tarde", la excusa de que ir al baño. El debate que nos mostraba la televisión no podía ser más increíble: los 3 jueces reunidos discutían en voz alta y para todo el mundo "he had to go to the bathroom... he said he had to go to the bathrroom!". Tres minutos y pico después, el alemán volvió a aparecer y Coria enseguida quiso preguntarle dónde quedaba ese misterioso baño en el que había estado todo ese tiempo. El partido se reanudó, Kiefer zafó del warning o de cualquier otro tipo de sanción y, revitalizado por el medio litro de pis que habrá dejado en el inodoro monegasco (?), pasó rápidamente al frente 2-0 y con break point a favor para el tercero. Y se fue al descanso 3-0 luego de que los árbitros le dieran un punto dudoso, pero el argentino se quedó protestándole al umpire en vez de ir a su silla y, luego de como 1 minuto de discusiones, ESPN tuvo que interrumpir su pausa para volver a transmitir el partido porque los árbitros le terminaron dando la razón en el pique a Coria e hicieron volver a jugar al punto. Las venas de Kiefer parecían a punto de estallar de la ira. En el punto siguiente, estando iguales, Coria tiró una pelota claramente larga y el alemán no esperó ni un segundo después del pique para girar su cabeza a toda velocidad y mirar fijo a los ojos al juez de línea mientras éste gritaba "out", amenazándolo para que no se arrepintiera. Cinematográfico. Y fue peor aún cuando Coria se quedó con el game y pasó del 0-3 al 1-2. El alemán, fuera de sí completamente, empezó a hacer bajar de su silla al umpire ante cada pelota que picara amenos de 10 cm. de cualquier línea, que accedía gustoso una y otra vez y le daba la razón al argentino, quien luego se terminó enganchando en el mismo jueguito y pidió también que el juez bajara a ver algún que otro pique, si la memoria no me falla. La gente, ya harta del circo, de ver a los jugadores peleándose entre sí y al juez pararse y sentarse más veces que al ganador de un juego de sillas musicales, empezó a silbar, pero eso no impidió que Coria agarrara otra de sus rachas favorables (no hubo otra cosa que eso en el partido, rachas, los dos jugaron bastante mal y con 0 regularidad) y se pusiera 5-2 (¡luego de haber estado perdiendo 3-0!) Nunca visto realmente. Kiefer mantuvo su saque y llegó el momento cúlmine: Coria sacando, por quinta vez en el encuentro (venía con un paupérrimo récord de 0 de 4), para llevarse un set, y esta vez también el partido. Un par de discusiones más por pelotas cerca de las líneas, como para no perder la costumbre, y luego el match point. Primer saque de Coria y... ¡¡¡¡ACE!!!! El final más increíble que el partido hubiera podido tener, luego de las más de 20 dobles faltas del argentino. En realidad no fue ace sino saque ganador, porque el alemán alcanzó a tocarla con la raqueta, pero igual. El argentino se sacó la mufa con un grito desde bien adentro y se fue a la red a cumplir con la formalidad de saludar a Kiefer luego de haberse estado peleando durante casi 3 horas cual par de adolescentes cancheritos con la gorra hacia atrás. Así suele ser el tenis...

Ni hace falta hacer mucha mención al cómodo avance de Nadal, Federer y compañía. González siguió su marcha también y hoy juega con Ljubicic por cuartos. Ferrer volvteó a varios muñecos y hoy, no sé por qué, lo veo ganándole a Federer y metiéndose en semis, pero por más que comparativamente el polvo le siente mejor que otras superficies que al número 1 del mundo, no hay que olvidarse que éste tiene una personalidad de fierro y el otro una bastante inestable y que puede jugarle en contra en algún punto decisivo.

Mientras tanto, en el tiempo en que tardé en escribir esta crónica, Gaudio liquidó a Robredo perdiendo tan solo 4 games, o mejor dicho éste se liquidó solo con un arsenal de errores no forzados que le redondearon un día tenísticamente negrísimo. Ahora el Gato espera en semis al ganador de nada más y nada menos que Coria - Nadal. Le tenía cierta fe al santafesino jugando sin presión, quizás eso hiciera que sacara bien y le pudiera hacer partido al niño prodigio. Pero por más que arrancó manteniendo el saque y poniéndose 2-0 (sus quiebres ya no son tan destacables como el hecho de que mantenga su servicio), el mallorquín no dejó de mostrar quién es y terminó venciéndolo 6-2 luego de un punto increíble en el que corrió unas 6 veces de un lado a otro de la cancha y de adelante hacia atrás de la misma para terminar perdiendo luego de una volea de Coria, pero que le sirvió para desmoralizar completamente al argentino, que terminó perdiendo el game con dobles faltas y errores tontos y ahora está a punto de perder el partido, sin ganas de correr una pelota, mareado, habiendo ya pedido trainer y a punto de abandonar, según da la impresión. Una pena, podríamos haber tenido la postergadísima revancha de rolanga, y no en el mejor momento de Coria, encima.

Será Nadal - Gaudio, entonces, mañana 8:30 por ESPN, el partido que nos haga sufrir un poco a los fans del querido Gato viéndolo por televisión. ¿Viéndolo? Bueno, es un decir. Todo depende de 1) que el satélite no se corte o ande intermitentemente, un segundo sí y uno no, como lo hizo hoy durante gran parte del Tommy - The Cat (si hay algún fan de Primus leyendo esto -cosa que dudo- es posible que se esté riendo en este momento, si no mi chiste pasará de largo) 2) que la pelota se deje ver o la enfoquen bien o encuentren la manera de hacerla contrastar con esta cancha de mierda, porque la verdad que se hace casi imposible seguirla de a ratos.

6-2 - 5-0 gana Rafa, esto está todo listo. Ya se sabe contra quién habremos de sufrir mañana los gaudianos.

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lunes, abril 17, 2006

La mejor Champions de la historia

Deberíamos haber cubierto un poco más esta copa, porque realmente está buenísima, al menos este año.

La joda arrancó en 8vos, y ya todos los cruces parecían más que interesantes. Barça - Chelsea, la revancha del año pasado, sirvió para que se hiciera justicia y el petroequipo del DT menos querido del mundo José Mourinho se quedara afuera siendo bailado por momentos en su propia cancha. Messi sacó a pasear a toda la defensa y al peruano Del Horno le pareció que la mejor forma de pararlo era amputarle las dos piernas a patadas. Lo echaron tarde, encima, porque dio dos patadas de roja directa, pero eso sirvió de excusa para que el DT portugués dijera que los habían afanado los árbitros, en una conferencia de prensa que, como en todas las derrotas del equipoo, se transformó en un mar de lágrimas frente a la injusticia y excusas para justificar la derrota en agentes externos, a diferencia de lo que ocurre cuando hay victoria, momento en el que lo único que puede escucharse en ellas son manifestaciones de supremacia absoluta, arrogancia, superación e imbatibilidad... lo cual hace que cada vez que pierden el espectáculo post partido sea hermososo, pues ese discurso soberbio se hace insostenible y las excusas-manotazodeahogado no tardan en llegar. Realmente da gusto ver perder al Chelsea o a otros equipos con actitudes como éstas, sólo para ver caer a pedazos las imágenes de bronce que intentan construir de sí mismos sus integrantes (o a veces la prensa).

Como si esto fuera poco, el fútbol que da placer ver siguió triunfando, con el Villarreal del genio-slow-motion Juan Román Riquelme avanzando a paso firme (aunque con lo justo las dos veces), el viejo amor inglés ahora revitalizado del Arsenal dejando afuera a los millones despilfarrados sin sentido en cancha del Real Madrid y a la "solidez e infranqueabilidad defensiva italiana" (juaaa) de la Juve con baile y golazos incluidos en el partido de ida. El Lyon, otro que gusta y golea o al menos lo busca siempre, llegó fiel a su estilo a cuartos pero perdió sobre la hora con el Milan gracias a un gol rarísimo de Inzaghi y nos dejó con el gusto amargo de no tener las semifinales ideales con Barça, Arsenal, Villarreal y ellos representando lo mejor que le queda hoy al fútbol continental europeo.

Pero no está nada mal. Si me daban a firmar un papel diciendo que a esta altura del torneo el sobredimensionado Liverpool se iba a haber ido a su casa eliminado y goleado hace rato por el humilde Benfica, que el Arsenal iba a recuperar su fútbol de antaño y llegar a semifinales con casi todo el equipo inspiradísimo y un funcionamiento colectivo aceitado en ataque y defensa (no le hacen un gol hace como 7 partidos y le hicieron 2 en toda la champions, como para desmentir eso de que los equipos que intentan jugar como ellos están condenados a quedar fuera siempre por su debilidad defensiva), que el modestísimo y lationamericanísimo villarreal iba a dejar afuera a Manchester, Rangers e Inter, que el Chelsea que nos asustó con ganar la copa el año pasado no iba a pasar de octavos, y un sinfín de etcéteras más que se fueron dando, sin dudas lo firmaba, convencido de que poco más se podía esperar de esta champions, aún siendo el mayor de los soñadores.

Así que acá estamos, en semifinales, con ganas de que el Arsenal corone su ciclo de fútbol exquisito con el trofeo que siempre le achacaron no haber podido ganar pese a que varios sostuviéramos que eran los mejores de Europa y de que el Barcelona se encargue de ponerle fin a las ambiciones del Milan dejándonos con una final de superlujo, aún lamentando lo que tendría que ser una eliminación del que probablemente sea el segundo equipo que más ganas le dan a uno de ver en toda Europa: el Villarreal de Riquelme (y aclaro: el de Riquelme, porque el viernes jugaron sin él frente al Barcelona por la liga y fueron un equipo totalmente distinto y predecible, como casi siempre que él les falta). Pero con la certeza de que, pase lo que pase, ya hubo al menos bastantes actos de justicia en favor de los que nos gusta construir como "buenos" en medio de este circo multimediático y multimillonario que es el fútbol profesional de hoy.

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