Campeón silencioso
Mientras muchos de nosotros seguíamos los sucesos del domingo tenístico y otros se preocupaban por el cada vez más insoportable torneo argentino de fútbol, en Europa, sin que nadie lo tuviera en cuenta, Ángel Cabrera triunfaba en el Abierto de Wentworth, rompiendo así con varios años de sequía para el golf argentino en lo que a títulos importantes se refiere.

Pero el desconocimiento de la realidad golfística argentina es tan grande que hasta ahora no vi un sólo medio no especializado que informara (ni hablar de comentar) decentemente sobre lo acontecido.
Debo reconocer que también le he perdido el rastro al golf, hace rato que no sigo un torneo de cerca. Tal es así que, cuando me enteré el domingo de la noticia, caí en la trampa que sin querer nos tendió Mariano Ryan al decir durante la transmisión de Roland Garros que Cabrera se había quedado con el campeonato de la PGA. "¿Campeonato de la PGA? ¿PGA Championship? ¿Ganó un grand slam el hijo de puta?", me pregunté. No, era el British PGA, un poco menos. El PGA Championship se juega más cerca de fin de año, recordé después.
Ahora, más allá de este desliz en el que también caí por un momento, ver al día siguiente que toda la cobertura que le da el diario "deportivo" al evento es ésta me parece lamentable. ¿Es que Olé no tiene un solo periodista que sepa algo de Golf en toda su redacción que tiene que improvisar algo así? A duras penas, y apelando a un par de párrafos decorativos (con la pelotudez esa del número 3 rellenan la mitad de la nota!), llegan a completar una página que no aporta más que un par de datos estadísticos y nada dice de lo realmente acontecido.
Ni siquiera les pido que manden a un corresponsal a esta altura; no sé, lean diarios del exterior y saquen cosas de ahí aunque sea, porque para decir "es tu tercer título en el circuito, ganaste el torneo en los últimos tres hoyos, hace tres años que no salías campeón en el circuito, te morfaste 3 porciones de pizza antes de salir a la cancha: jugale al 3 en la quiniela que es tu número, pato!", no vale la pena que gasten tinta, ni dinero en pagarle al que lo escribe.










