En un mundial en general tildado de defensivo, conservador, con un promedio de gol bajo, hubo también unos cuantos partidos que fueron todo lo contrario. Fútbol de arco a arco, con dos equipos buscando ganar a la vez, que seguían atacando aún estando en ventaja, que cometían errores en defensa, que eran todo lo contrario del tacticismo trabado y especulador.
Grecia es el último equipo que uno imaginaría capaz de para protagonizar un partido así, pero sin embargo también lo hizo. Gracias a Nigeria, claro, que ganaba 1-0 y lo controlaba con gran facilidad, como Corea lo había controlado en la primera fecha una vez que a los griegos les fracasó el plan de aguantar el 0 a 0. Pero acá un nigeriano se hizo echar de forma inexplicable y cambió el partido, logrando que Grecia se animara a algo. El DT lo sacó del banco a Samaras, que no había hecho nada ante Corea, y éste no sólo se volvió a ganar la titularidad sino que se empezó a consagrar como el mejor jugador del equipo en el torneo. Además, los volantes y hasta defensores se empezaron a soltar, al punto de que las chances de gol eran muchas veces a través de ellos. Y Nigeria quería ganar también, por lo que no se limitó a meterse atrás, y pudo hacer el segundo.
Una jugada en ese partido, para mí la más memorable del torneo, definió lo que es el fútbol de potrero, pues tuvo todos sus ingredientes:
Un error defensivo grosero de Joseph Yobo, cabeceando hacia el corazón del área donde no tenía ningún compañero, dejó mano a mano a un griego con la figura Nigeria, su arquero, y éste salvó espectacularmente. Inmediatamente se armó una contra, porque los nigerianos no la reventaron sino que salieron jugando a uno o dos toques desde su propia área, proyectándose todos hacia la contraria a velocidad torpedo en el culo. Pero los griegos no querían saber nada con eso, así que uno cortó la jugada con un patadón alevoso cuando todavía estaban a 75 metros de su arco. ¿Tiro libre? No, ley de ventaja, como si no hubiera árbitro, porque la pelota cayó de todas formas en los pies de otro nigeriano, que la siguió aunque atrás tuviera un compañero sufriendo el dolor del patadón. La contra gloriosa llega al área rival, salva el arquero que se parece a Thom Yorke pero da un rebote hacia un costado donde le queda para empujarla a otro de los nigerianos que corrieron 80 metros, tiene el gol de la clasificación y de la eliminación griega... y la tira afuera pegándole con el tobillo.
Iban 1-1. Nigeria pagó esto cuando, injustamente, Enyeama cometió su único error del mundial y dio un rebote que les dejó el 2-1 a los griegos. Una pena. Aún así, pudieron haber clasificado cuando, contra Corea en la última fecha, se perdieron goles aún más increíbles y terminaron 2 a 2, en otro partido tremendo.
Pero hubo más equipos y partidos de potrero: Camerún jugó contra Dinamarca como Argentina frente a Nigeria, todos al ataque y un equivalente a Jonás Gutiérrez en una de las bandas defensivas: Assou Ekkoto por la izquierda, que se iba en todas y volvía mal siempre. Pero Dinamarca tiene mucha más jerarquía para definir que Nigeria, y Camerún arriba, más allá de Eto'o, no es Argentina. De ahí el resultado final. ¿Tendría que haber tenido otro estilo totalmente distinto Camerún para tener éxito en el mundial, en vez de terminar 31ro entre 32? No. Apenas haber corregido el gran problema de la zona izquierda le podría haber alcanzado para clasificar jugando casi igual. Poner a Eto'o de nueve y no de wing derecho en el primer partido contra Japón también habría ayudado.
El Eslovaquia - Italia del otro día es un buen ejemplo de que, jugando parecido a ese Camerún, el éxito es posible. Italia jugó un tiempo de cada forma, y le fue mucho mejor en el segundo, aunque no le alcanzó. Los goles eslavos no vinieron por falta de precaución al ir al ataque sino por distracciones infantiles: había 6 tipos marcando en un lateral en ataque, y se durmieron los 6. Eslovaquia no se metió atrás por voluntad propia, sólo cuando el juego Italiano lo apabullaba. Y siempre fue generoso en las contras, a las que apostaba con por lo menos cuatro hombres. Por eso le descontaron quizás, pero también por eso hizo dos goles más. ¿Iba a poder aguantar 45 minutos el 1-0 con 11 atrás? Yo creo que no. El gol italiano pareció inevitable durante todo el segundo tiempo. Pero hacer tres goles para levantar los tres que te hicieron ya es otra cosa. Quizás Eslovaquia haya aprendido la lección del partido con Nueva Zelanda, cuando sacó a todos sus delanteros y terminaron empatándole y dejándolo casi eliminado. Tuvo que ganarle a Italia para revertir la cagada de ese día. Allí solo vinieron los cambios defensivos en el tiempo de descuento, simplemente para demorar, y no desde el minuto 80 como en aquel casi condenatorio primer partido.
¿Qué más hubo? Se cagaron a trompadas, se putearon, erraron goles increíbles, hicieron otros espectaculares, cometieron distracciones defensivas estúpidas, en fin: dieron uno de esos espectáculos que hacen del fútbol un deporte de locos. Y encima perdió Italia contra un montón de desconocidos, que cada vez que pasa es uno de los momentos inolvidables del mundial.
Los dos equipos que juegan en un instantes han tenido, también, partidos así. Estados Unidos tuvo muchos condimentos en los tres que jugó. Del primero ya hablamos acá. El segundo fue el mejor, y el mejor de la copa hasta ese momento: levantó un dos a cero contra una Eslovenia que mostró una cara mucho mejor que la de su debut frente a Argelia, y debió haberlo ganado de no ser por un robo escandaloso del árbitro, que en una jugada con un gol y cuatro penales para Estados Unidos decidió, en vez de cobrar algo de eso, imaginar una falta ofensiva. Lo mejor del día: Donovan volándole la cabeza al arquero esloveno, que se escondió en su propio arco pidiendo clemencia a su verdugo: "no me maten, por favor, por mis hijos", en vez de "dispare, cobarde, que sólo va a matar a un hombre". "Le apunté a la cabeza y creo que no tenía ganas de que le pegara", dijo el gran Landon después, con evidente razón.
Y fue él mismo el que liquidó el partido siguiente, en otro final de potrero: Argelia y EEUU necesitaban el triunfo, aunque sólo puede ganar uno. Y fue por eso que hubo una definición tan rara para el fútbol profesional, con un necesitadísimo gol de la victoria y la clasificación hecho de contraataque. Un gol casi épico, de película, de libro con historias de hace dos siglos, de los piratas libertarios de la era de las revoluciones.
Recuperaron la pelota en las manos de su arquero y mandaron todas las las unidades de caballería y artillería liviana con las que contaban a la carga en un ataque final, sabiendo que si no ganaban ahora no ganaban nunca, con el General Donovan al mando de las tropas. Y cuando éstas dejaron al rival de rodillas pero no derrotado fue Donovan mismo el que les dio el tiro de gracia antes de salir a celebrarlo eufórica y prolongadamente con sus compañeros, cual piratas poniéndose en pedo con las provisiones ajenas la noche después de abordar exitosamente un barco enemigo.
Ghana no fue tan espectacular pero de a ratos tiene un espíritu similar, como muchos de los africanos, aunque de ese continente sea de los más cautos. Contra Alemania fue al ataque muchas veces, cuando quizás conservar el 0 a 0 o 1-0 no era mal negocio. El segundo tiempo contra Australia fue también así, muy bueno, aunque quizás por mérito de Australia, otro equipo bastante generoso, que tuvo más responsabilidad de que Serbia vs. ellos fuera otro partido potreril, pues no es ése el estilo serbio. Además, técnicamente tienen mucho que ofrecer.
Por eso me entusiasma el partido que viene, que a muchos les puede parecer de segunda. Estados Unidos y Ghana bien pueden matarse a palos.
Argentina - México y un potencial Argentina - Alemania en cuartos también prometen. Los tres de abajo mexicanos hacen agua y creo que Argentina puede destrozarlos. Me frena de pronosticar un partido infartante de ida y vuelta el par de cambios defensivos de Maradona, que no transforman al equipo en defensivo pero sí lo balancean, quizás hasta un poquito más de la cuenta. Maxi por derecha está bien para cubrir a Jonás, peor si además lo sacás a Jonás, ¿para qué Otamendi, por qué no un Clemente? Igual el equipo me gusta. Y Alemania me encanta: no mereció perder con Serbia, y aún con 10 (¿no fue muy dura la expulsión de Klose?) fue dominante, mereció empatar. Es cierto: los serbios tuvieron dos tiros en los palos, y el partido por eso fue electrizante, pero Alemania tuvo por lo menos 7 claras. Ozil, genio, se desquitó ante Ghana con un golazo.
Por ahora está bastante bien la cosa. Ganan casi todos los buenos que tienen con qué ganar, y pagan casi todos los amargos (Suiza, querido, si necesitás hacerle goles a Honduras para clasificar, vale cambiar el planteo e ir a buscarlo un poquito!). Falta que quede afuera Inglaterra, si es posible de modo humillante, y casi me doy por hecho.
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